martes, julio 31, 2007


Una caja,historia y recuerdos

El otro día haciendo orden me encontré con mis cajas de los recuerdos, con cartas, fotos, declaraciones, regalos etc...cosas que me recuerdan lo que viví en muchos momentos de mi vida.

Me he sentado en el suelo, he cruzado las piernas, he abierto la caja y he comenzado a indagar en su interior. Música de fondo me acompañaba, pero esta vez no era mi disco favorito, ése que suelo poner cada vez que voy a recordar sentimientos... esta vez sonaba uno diferente. A pesar de todo, he seguido con mi aventura sentimentalista.
Los fui sacando de a uno y me di cuenta de que los recuerdos se van transformando.
He cerrado la caja, he vuelto a guardarla en el fondo del closet y me ha dejado una sonrisa.
Los recuerdos no mueren, los recuerdos son la raíz del alma y el nutriente de nuestros actos presentes.

Muchas veces necesitamos limpiar nuestro almacén interior de cosas feas, de tristezas y dolores para encontrar la liviandad que nos haga fluidos y libres de ataduras, de pesadas cargas que no se pueden llevar tanto tiempo a cuestas. Pero en otros momentos recordamos actos pasados, ejemplos idos, rostros ausentes que emergen de la memoria para devolvernos una sonrisa, el valor de un principio o el principio perdido. Son esas cosas que atesoramos en el almacén de la vida y en el arcón de los recuerdos porque detrás de cada acto hay... un niño aprendiendo a vivir. Ese eres tú.
Los recuerdos siempre están, pero lo lindo es que evolucionan junto con nosotros.

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